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Tu disfraz de zombi

El zombi es el mejor disfraz que existe: cuanto peor queda, mejor está. Hay dos maneras de conseguirlo, y las dos valen.

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Si no te quieres complicar

Busca tu disfraz ideal

Dinos para quién es y te enseñamos las opciones. Cada tarjeta te abre un abanico de opciones de disfraz, para que compares tallas, precios y plazos de entrega.

¿Para quién es?

11 disfraces de zombi para mujer

Los enlaces llevan a una búsqueda normal en Amazon: no son de afiliación y no cobramos nada si compras. Mira bien las tallas y las fechas de entrega: a finales de octubre los plazos se alargan.

Hazlo en casa, paso a paso

Si tienes una tarde libre y ropa vieja, el disfraz casero sale por muy poco y no hay otro igual. No hace falta saber coser ni maquillar: hace falta saber cuatro trucos. Esta guía va en el orden en que conviene trabajar, y sirve también para mejorar un disfraz comprado, que casi siempre llega demasiado limpio.

1. Decide quién eras antes

Es el paso que casi todo el mundo se salta y el que marca la diferencia. Un zombi es alguien a quien le pilló el fin del mundo haciendo algo. El disfraz es su ropa de un día cualquiera, echada a perder. Cuanto más corriente y reconocible sea el personaje, más gracia tiene:

  • El oficinista con la acreditación colgando y la corbata torcida.
  • La novia o el novio, con el traje de una tienda de segunda mano.
  • El repartidor con la mochila térmica todavía a la espalda.
  • El turista con chanclas, calcetines y cámara al cuello.
  • La runner con dorsal, mallas y una sola zapatilla.
  • El camarero con la bandeja pegada a la mano.

Para ir en pareja o en grupo funciona muy bien un tema común: una boda entera, un equipo de fútbol sala, una despedida de soltera con sus bandas, la plantilla de una oficina.

2. Envejece la ropa

Usa prendas que no quieras recuperar, porque no las vas a recuperar. El objetivo es que parezca que llevas semanas con ellas puestas, a la intemperie.

  1. Rompe con criterio. Haz un pequeño corte con tijeras y termina de rasgar con las manos: el desgarro queda irregular, como debe ser. Insiste en codos, rodillas, bajos y cuello.
  2. Desgasta. Pasa una lija gruesa o un rallador de cocina por las zonas de roce. En vaqueros y chaquetas da un resultado excelente.
  3. Tiñe. Sumerge la ropa clara una hora en té negro o café muy cargado y déjala secar arrugada, sin aclarar. Pierde el blanco limpio y coge un tono amarillento de armario viejo.
  4. Ensucia. Frota tierra húmeda, ceniza o posos de café. Para manchas más oscuras, betún marrón aplicado con un trapo.
  5. Sangra al final. La sangre va lo último, cuando todo lo demás esté seco.

3. Receta de sangre falsa

La sangre de bote suele ser demasiado roja y demasiado líquida. La casera es mejor, se hace en dos minutos y, como es comestible, no pasa nada si acaba en la boca.

  • 4 cucharadas de sirope de maíz, de glucosa o, en su defecto, miel clara.
  • Colorante alimentario rojo: empieza por diez gotas.
  • Una pizca de cacao en polvo, que oscurece y quita transparencia.
  • Una gota de colorante azul o verde, si la quieres más venosa.

Mezcla y prueba el color sobre un papel blanco. Si queda rosa, falta cacao. Para sangre «seca», de la que lleva días ahí, añade media cucharadita de maicena y más cacao, y aplícala a toques con una esponja.

Mancha, y mucho El colorante rojo tiñe la ropa, los sofás, las juntas de los azulejos y, durante un par de días, la piel. Prepárala y aplícala sobre periódicos, y no te sientes en el coche de nadie.

4. El maquillaje, por capas

No hace falta saber maquillar. Hace falta entender qué se busca: que la cara parezca más hundida, más fría y más sucia. Se consigue con tres colores.

  1. Empalidece. Aplica con esponja una base bastante más clara que tu piel por cara, cuello, orejas y manos. No busques un blanco de payaso: un gris verdoso muy suave funciona mejor. Que quede irregular.
  2. Hunde. Con sombra gris, marrón o morada oscurece las cuencas de los ojos por encima y por debajo, las sienes, los laterales de la nariz y el hueco bajo los pómulos. Difumina con el dedo. Aquí es donde aparece el muerto.
  3. Enrojece. Un poco de rojo apagado en el borde de los párpados y alrededor de la nariz y la boca da aspecto enfermizo.
  4. Dibuja venas. Con un lápiz azul o morado traza líneas finas y temblorosas en sienes, cuello y dorso de las manos, y emborrónalas.
  5. Ensucia los labios y los dientes. Labios con la misma base pálida. Para los dientes existe esmalte dental de caracterización; no uses nada que no esté pensado para la boca.
  6. Remata con sangre. En la comisura de la boca, cayendo hacia la barbilla, y allí donde haya una herida. Menos es más.

Si quieres ir sobre seguro, un kit de maquillaje de zombi trae la paleta ya elegida. Para niños, mejor unas pinturas de cara al agua, que salen con jabón.

5. Heridas y piel levantada

Con látex líquido

Es el método clásico. Separa un pañuelo de papel en sus capas, extiende látex líquido sobre la piel, coloca encima un trozo de papel, cúbrelo con más látex y deja secar. Repite dos o tres capas. Cuando esté seco, rasga el centro con unas pinzas, levanta los bordes, pinta el interior de rojo oscuro y rellena con sangre espesa.

Antes de usar látex Hay personas alérgicas al látex y la reacción puede ser seria. Haz una prueba en el antebrazo el día anterior y no lo uses si tienes alergia conocida. Mantenlo lejos de los ojos, las cejas y el pelo: al retirarlo, se lo lleva.

Sin látex

Disuelve gelatina neutra en muy poca agua caliente hasta obtener una pasta espesa, deja que temple y extiéndela sobre la piel con un palito. Al enfriarse forma una película que se puede rasgar y pintar igual. Aguanta peor el calor y el sudor, pero no da problemas de alergia y se quita con agua tibia. También hay cera de caracterización, que se modela como plastilina.

6. Lentillas de fantasía: mucho cuidado

Unos ojos blancos o inyectados en sangre rematan cualquier disfraz, y son también lo único de esta lista que te puede llevar a urgencias. Las lentillas de fantasía se apoyan sobre la córnea exactamente igual que las graduadas y exigen las mismas garantías. Cómpralas en una óptica o en un establecimiento autorizado, con marcado CE, no las compartas con nadie, no duermas con ellas y respeta las horas de uso. Si no has llevado lentillas nunca, Halloween no es la noche para estrenarse.

7. Ensaya el andar

El mejor maquillaje del mundo se viene abajo si caminas como alguien que va a por el pan. Tres ajustes bastan:

  • Un pie que no obedece. Arrastra uno, siempre el mismo, con la punta hacia dentro.
  • Un hombro caído y la cabeza ladeada hacia ese lado, como si pesara.
  • La mirada fija en un punto, sin parpadear mucho, y la boca entreabierta.

Muévete despacio. Los zombis lentos dan más miedo de cerca y, sobre todo, cansan mucho menos a las tres de la madrugada.

8. Cómo quitárselo todo

El látex se despega tirando con suavidad, mejor bajo la ducha. Para la base y las sombras, aplica crema hidratante, aceite corporal o desmaquillante, masajea y retira con algodón antes de lavar con agua y jabón. Frotar en seco solo sirve para irritar la piel.

Y después, ¿qué vemos?

Con el maquillaje todavía puesto, toca película. Si hay gente que no aguanta el terror, tira de nuestra lista de películas de zombis para empezar o de las mejores comedias. Si el público va en serio, el ranking de las veinte mejores no falla.